Ingeniería genética
Se entiende por ingeniería genética el conjunto de técnicas capaces de intervenir directamente sobre el material genético y sobre las estructuras y mecanismos moleculares responsables de transmitir los caracteres hereditarios (López Azpitarte, E. 1988).
Estas técnicas se iniciaron con la transferencia de material genético a organismos simples como bacterias que eran capaces de multiplicar dicho material en tiempos muy cortos. Mas tarde se utilizaron vectores que permitían transportar dicho material a células más complejas (eucarióticas), estos vectores eran plásmidos, virus, cósmidos etc. De esta forma se iniciaron las técnicas de ADN recombinante que supusieron la primera llamada de alerta ante las consecuencias incontroladas de estas técnicas. Fue la propia comunidad científica quien bajo el patrocinio de la “Assembly of Life Sciences of the National Research Council” publicó en 1974 un manifiesto en el que proponían las siguientes recomendaciones:
Los experimentos a los que se referían eran:
Esta moratoria propuesta por la propia comunidad científica insistía en que debía prevalecer, sobre el interés científico, el sentido de la responsabilidad ante las consecuencias potencialmente peligrosas que podrían originarse. Fue necesario hacer este llamamiento porque no existía ningún tipo de legislación que lo regulase. Debido a ese vacío legal algunos investigadores, pese a la moratoria impuesta, continuaron con sus investigaciones a fin de avanzar en su proyecto personal. En 1975 en Asilomar se celebró una reunión en la que se llegó a un consenso general para proseguir las investigaciones. Pero un comité de los NIH propuso unas directrices para regular dichas investigaciones. La aplicación de los avances en el campo de la biotecnología es muy amplia, se está utilizando en biodegradación, producción de elementos químicos o energéticos, farmacogenómica, animales y plantas transgénicos, xenotrasplantes, etc. Todas estas posibilidades afectan directamente al ámbito de la economía lo que ha llevado a la inversión de capitales importantes en este tipo de investigaciones, acelerando de este modo los descubrimientos. Los interrogantes que surgen aquí son: ¿cómo va a afectar esto al ser humano? ¿Irán todas estas aplicaciones encaminadas a favorecer la igualdad entre países o generarán un mayor abismo entre el Norte y el Sur?¿Respetarán la dignidad del ser humano? Terapia génica humana Si todos los avances en genética repercuten de una u otra forma en la persona, la terapia génica humana va dirigida concretamente a ella. Cuando se habla de “terapia génica” se sobreentiende que la finalidad es terapéutica, es decir curativa, pero sabemos que dentro de estas técnicas han surgido tendencias con fines perfectivos e incluso eugenésicos. Los avances en este campo generan grandes expectativas en la opinión pública haciendo creer que cualquier cosa es posible y que en este tipo de terapia se encuentra la “solución a todos los males”. Es cierto que se han dado pasos importantes, pero lo que también es cierto es que no todo es posible, sobre todo en el campo de la eugenesia, y que todo lo posible no es conveniente. En este punto no podemos pensar únicamente en las posibilidades que la ciencia nos ofrece, hay que tener en cuenta las consecuencias que su aplicación puede acarrear. Se han alzado muchas voces advirtiendo sobre el peligro de utilizar estas técnicas de forma manipuladora y discriminatoria. El sensacionalismo que los medios de comunicación utilizan para dar noticias relacionadas con el tema, hace pensar que con los genes se puede hacer todo y eso aún no es así, queda mucho camino por recorrer y será necesario hacerlo con todas las condiciones de garantía. Uno de los pasos más importantes ha sido la secuenciación de genoma humano, que consiste -en términos sencillos-, en tratar de leer uno tras otro los 3.000 millones de pares de bases que componen el ADN de la especie humana. Esta empresa que se puso oficialmente en marcha en 1990, con previsión de ser finalizada hacia el 2005, debido a las revoluciones tecnológicas surgidas en los campos de la tecnología molecular y en los sistemas bioinformáticos, fue posible finalizarla en febrero de 2001 cuando Celera Genomics (Dirigido por Venter) y el International Human Genome Sequencing Consortium (coordinado por Francis Collins) publicaron el mismo día, aunque en medios distintos, la secuencia del genoma humano. Toda esta carrera genética despertó también voces de alerta ante el temor de que el ser humano quedase al descubierto en su intimidad más profunda, y fuese objeto de cualquier tipo de manipulación hasta el punto de llegar a violar sus derechos más fundamentales. Conocer la secuencia de bases del genoma humano no nos va a desvelar el nivel mas profundo del hombre ya que este es algo más que un “puñado de bases” colocadas de un modo concreto. Es cierto que estas investigaciones van a ser muy importantes en el campo de la medicina, pero no es el fin del conocimiento del ser humano, sino un paso más hacia la comprensión de la maravilla que es la persona. No es necesario andar siempre poniendo freno a estos avances, aunque sí es conveniente que la ciencia camine siempre cogida de la mano de la ética para no sobrepasar límites que atenten contra la dignidad humana. La legislación en los distintos países ha ido siempre a la zaga de los descubrimientos genéticos y se han ido articulando leyes a medida que ha surgido la inquietud social. También el campo de la legislación debe actuar en unidad con la ciencia y la ética para no generar situaciones enfrentadas que frenen la investigación o que permitan sobrepasar los límites de lo éticamente permitido. |
REFERENCIAS
Lacadena, J.R. Genética y bioética. Madrid: Universidad Pontificia de Comillas; 2002.
Lopez Azpitarte, E. Ingeniería genética: posibilidades técnicas y problemas éticos. Proyección 1988; 35: 127-140.
Mayor Zaragoza, F., Bedate, C.A. Gen-Ética. Barcelona: Ariel; 2003.
Suzuki, D., Knudtson, P. GenÉtica. Madrid: Tecnos; 1991
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